La
tentación
Escorada
bajo el marco de la puerta,
te
muestras ante mis ojos,
vestida
con mi camisa blanca,
aquella
que tanto te gustaba.
Te
contoneas, te insinúas,
mueves
tu cuerpo
como
hoja que acaricia el viento.
Recorres
con los dedos
el
contorno de tus labios,
humedeciéndolos.
Entreabres
la boca,
y
asoma la serpiente
venenosa
del deseo.
Sabes
que tienes toda mi atención.
¿
Qué puedo ganar si resisto
a
la tentación?
¿
Qué puedo perder si
sucumbo
a tus encantos
de
mujer?
Este
deseo no es de este mundo,
es
un deseo que no tiene
principio
ni caducidad.
Un
deseo que nace
en
las entrañas y busca
el
centro de tu geometría,
las
partículas de tu ser.
Habrá
que morir,
y
desde el polvo de la eternidad
darle
la oportunidad
al
propio destino,
injusto
y caprichoso
siempre
con nosotros.
Toni Aznar
Derechos Reservados
Abril 2.012




