Bailaora
Tus manos limpias,
dos gorriones.
Tu garganta dormida,
un ruiseñor.
Música dorada y animal.
Eternas caricias imaginadas,
fuego de aliento en el cuello.
Tobillos finos sin igual,
requiebros de cadera
que aletean unos pies
de aceituna y azabache.
Brazos largos que acarician el
aire,
que te dejan sin aliento.
Quejido inmenso,
de entrañas, sangre
y sentimiento.
Lágrimas furtivas del limonero,
cajón, guitarra y pataleo.
Alegría de azahar y romero.
Toni Aznar
Derechos Reservados
Julio 2.012
