Dos
bocas suplicantes
ansiosas
de encontrarse.
Ramilletes
de marfil,
flautas
blancas como el hueso
resueltas
en rojo
ávidas
de amerizar.
Dos
bocas delirantes
deseosas
de hallarse.
Cuerpos
deshechos en la noche,
luna
clara en tu pecho,
luz
blanca de azahar
perdida
en un clamor con sabor a violines.
Dos
bocas,
un
espacio,
un
solo cuerpo.
Toni Aznar
Derechos Reservados
Julio 2.012
