Suficiente
Qué de mar sin peces
hay en tus labios
cuando salto al vacío.
Deseándote, amándote.
Qué de aire sin aves
hay en tus ojos
cuando buceo en las aguas
cristalinas de tu llanto.
Soñándote, esperándote.
Qué de tierra sin flores
hay en tu vientre
cuando arrastro mi arado
sembrando amapolas rojas
como la sangre.
Dibujándote, perdiéndote.
Cierro los ojos y el mundo muere;
Los abro y florece la vida.
Tu luz emerge
como rayo
de las profundidades del abismo.
Esa visión
un solo segundo.
Suficiente.
Adorándote, muriéndote.
Qué de suspiros.
Qué de sollozos.
Qué de jadeos.
Qué torrente de lágrimas ahogan mi pecho.
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Febrero 2.013
