Cuajo dormido
Aunque no te pueda ver,
siento tu aliento
abrigando el cuerpo desnudo
de la nostalgia.
Ese ruidoso silencio,
arropa mis desvelos
de madrugada.
Cobija mi llanto desgarrado.
Me deslizo por el filo de la navaja,
cuchillo de hoja fina,
puñal doliente,
de sangre y cuajo dormido.
Acortemos la distancia,
que el aliento sea susurro,
y el pensamiento
una hoja que arrastre el viento.
Toni Aznar
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Noviembre 2.012
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