Paisaje , fuego incandescente.
Casas
blancas teñidas de sangre
por los rayos ingrávidos
del horizonte.
Resplandecen como
ascuas
sollozando su derecho
a la vida,
contenidas en el
silencio de sus muros,
en las raíces de sus
patios.
Siempre temerosas de
cruzar
el umbral de la muerte.
Tras el rojo de sangre y fuego,
llega el gris y negro
de la noche,
neblina,
preámbulo de la oscuridad.
Toni Aznar

Simplemente hermoso !!! como todo lo que ud escribe ........ me fascino una vez mas Felicitaciones Poeta!!
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