Arrozales sedientos de luz
injustamente maltratados por el tiempo.
Imploran justicia con sus hojas abiertas al cielo,
por más agua
que beban
sus raíces lloran y arañan a la madre Tierra.
Unas veces la codicia,
otras la mentira.
Unas veces la sangre y otras el lodo.
Arrozales hambrientos de pan
injustamente maltratados por el tiempo.
Imploran justicia con sus hojas abiertas al sol,
tan humillados como vivos
cercenan las vidas de los desprotegidos.
Unas veces la codicia,
otras la mentira.
Unas veces la sangre y otras el lodo.
Arrozales de verde y agua
esperanza de futuro
para los niños y las garzas,
se dejan la
vida las mujeres exhaustas.
Revolotean las aves,
llanto de niños, desconsuelo.
-Ya basta-
Unas veces la sangre y otras el lodo.
Toni Aznar

Bellos versos.
ResponderSuprimirSaludos.