Dolorido y perdido,
arañando segundos al
reloj,
solitario y
desconcertado,
robando bocanadas de
aire a la vida.
En esencia el camino
conduce a la nada,
para qué dilatar
tanto sufrimiento,
para qué demorar su
llegada.
Libre de equipaje,
piel y sentimiento.
Sin razones, sin
paradas.
Estaciones fuera de
servicio,
último tranvía de
madrugada,
camino al obscuro
túnel del precipicio.
Toni Aznar

uhhhhhhh guapo que triste poesia
ResponderSuprimirTúnel que parece no tiene final, pero siempre se logra salir de él.
ResponderSuprimirMe gustan tus letras, me quedo viendo tu blog.
Gracias por enlazarme.
Un beso.
GRACIAS TONI MUY TRISTE Y LLEGA AL CORAZON TREMENDA POESIA.
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