La huella de tu
aliento
golpea cada día la
salida del sol
y el despertar de la
noche.
Carne de tus labios
y besos de tu boca.
Bebida de tu cuerpo
anhelo desmedido y
huérfano.
Atmósfera sofocante,
alimento de tus sueños
y de mis recuerdos.
Ábreme las puertas de
tu deseo,
deja que bañe tus
costas
con mis aguas
contenidas.
Apacigua los calores
estivales.
Como olas
precipitadas
rompiendo en las
murallas de tu deseo.
Geografía delirante
tu cuerpo
montañas y valles
recovecos insondables.
Deja que viaje y
explore, y así juntos
culminemos el onírico
rito de la travesía.
Toni Aznar

muy bien logrado antonio felicidades............
ResponderSuprimirBello, intenso, vibrante y maravilloso. Un poema exquisito y apasionado. ¡Felicitaciones! Un abrazo.
ResponderSuprimirOlas que van y que vienen,
ResponderSuprimirque nos llenan,
que nos empapan los cuerpos,
navegando entre ellas.
Un beso.
... y se me olvidó decirte que me encanta tu manera de versar.
ResponderSuprimirTe acabo de poner como seguidor, y en mi lista de blogs, Toni.
Otro beso.
me encanto!! yo estoy parando en un hotel en buenos aires todavia no me anime a escribir poesia pero puedo reconocer cuando es buena!
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