las mil caras

las mil caras

lunes, 30 de abril de 2012

Rojo y maduro

Rojo y maduro

Aquel día la muchacha quiso cambiar.
Cansada de penar, siempre penando de tanto infortunio,
quiso vivir oteando a lo lejos,
donde nadie supiera de su triste caminar.

Con su dulce voz decía cosas sin sentido,
recitaba versos atropellados
se comía palabras y repetía
el mismo estribillo –dame corazón la mano-

A medida que se alejaba,
su rostro pálido se iluminaba.
No veía el final del camino, pero sabía que cerca estaba
la rama del cerezo que el viento susurraba.

Mi pequeña y querida amiga,
cuántas noches en vela, cuántos días sin esperanzas,
ansiando el fruto rojo y maduro
de una existencia plena.









Toni Aznar
Derechos Reservados
Abril 2.012